¿Alguna vez te has parado a pensar que estas atado a algo y en que grado estas? Hablo de trabajo, pareja, situación familiar, amigos… que sin esas cosas no sabes que harías. Cuando te das cuenta de eso puede que sea tarde y, si eres afortunado/a, puedes aprender del error y hacer todo lo posible para que no vuelva a suceder, pero…
¿Qué pasa con las personas que todos sus actos giran en torno a esa atadura? Creo que sabes la respuesta, se convierten en algo que nunca han pensado que serían, en mi entorno laboral, por ejemplo, se dice que has optado por ser un “perfil bajo”.
La explicación es que tiene un jefe o compañero que tiene cierto poder de decisión y aunque tú aportes nuevas ideas, nuevas maneras de hacer algo o simplemente expreses tu opinión, ya estas en el punto de mira y empiezan los típicos comentarios: “Eres muy nueva/joven para decir esas cosas”, “esto se lleva muchos años haciendo así”, o entras en discusiones absurdas solo porque no les gusta tu manera de pensar y te encuentras con un muro.
Ese muro es el que te hace replantearte todo: ¿Por qué no me toman en cuenta?, ¿no me toman enserio? Y en tu mente, sin quererlo piensas y sopesas cuanto te importa todo (empresa, compañeros, jefe…)
Cuando eres una persona libre de ataduras te da igual, sigues siendo tu con tus ideas y opiniones porque sabes que tienes un plan B, C, D o simplemente este no era tu plan A, sabes como esta el mercado laboral y donde te puedes situar.
Pero cuando las ataduras que puedas tener son: “tengo que mantener este trabajo, llevo muchos saltos”, “tengo hijos no puedo quedarme en paro”, “necesito estar estable económicamente para poder tener otros proyectos a futuro”. Ahí es cuando empiezas a tener ese “perfil bajo” que he hablado antes, es decir, tener ataduras; con esta nueva manera de ver las cosas te das cuanta que ya te da igual dar tu opinión, incluso ves que han mejorado las relaciones y con este tipo de actos ya has cambiado.
De esta situación puedes no darte cuenta por que te conviene, o darte cuenta cuando la situación de manera externa cambia, con un nuevo jefe, un nuevo proyecto, un nuevo compañero, etc.
Observas que tu antes dabas tu opinión, aunque no se tomase en cuenta, que aportabas ideas y esto lo puedes estar observando en esa forma externa que ha llegado.
Percibes que esas ataduras te han llevado a no conseguir el crecimiento que tu querías para tu desarrollo profesional, a pensar y convencerte de que no valías para eso, o simplemente no te escuchaban; ahí es cuando te liberas, priorizas y vuelves a ser tu.
Escribo esto porque veo que se ha convertido en una actitud muy recurrente y cómoda entre las personas que me he encontrado en mi carrera profesional.
Y me pregunto ¿llegaremos a este tipo de situaciones cada uno de nosotros, aunque no queramos, aunque no lo hayamos planeado?
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