Paso mucho tiempo en redes sociales haciendo scroll y uno de los mensajes que más se repite es el de “Romantiza tu vida”, “haz que cada minuto cuente”; la premisa consiste en abandonar el piloto automático en el que vivimos y comenzar a apreciar esos detalles de belleza que nos rodean.
Hasta este punto no veo objeción, vivimos un mundo en el que pasamos más tiempo trabajando y cumpliendo con nuestras obligaciones que disfrutando.
Pero ¿qué límites hay cuando deja de ser algo de lo que te hace escapar de la rutina y se convierte en una rutina en sí misma?
Las redes sociales han hecho necesaria esta romantización para que se muestre al resto del mundo el cómo pasamos los días y así sentirse realizado de manera interna a no ser que también compartas tu trabajo.
La búsqueda de aprobación social, ligada al individualismo, la necesidad de reconocimiento y autodenominación que traen consigo las redes sociales, hace que cualquier persona, da igual los números de seguidores que tengas, compartan su vida de manera cuqui o cosy (bajo unos estándares estéticos dictados y homogéneos) y así generar una red de gente que “quiere vivir igual” o por lo menos aspirar a ello, el poder económico y la ambición están presentes en cada búsqueda, cada cuenta seguida y cada publicación nueva.
Es por eso que muestras una vida idílica, sin un ápice de autocrítica, y honestidad a las acciones o a la falta de coherencia en un discurso ya manido de mira todo lo que me he comprado o dónde voy de viaje,pero procuro ayudar al medio ambiente siendo vegetariano/a. Apelando a la necesidad de un grupo de personas para que te siga como si fueses una corriente política o filosófica.
De la monetización de las inseguridades personales se llevan lucrando muchas empresas hace mucho tiempo. Antes si no querías ver una publicidad o un anuncio, pasabas página, cambiabas de canal. Pero ¿y ahora? que cada video corto que te sale está relacionado con eso ¿Cómo escapamos? la respuesta es simple cortando el tiempo en redes, quitando el piloto automático para ti, no para otros.
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