Hoy en día es difícil poder prever lo que va a ser de uno mismo, lo que te depara el futuro y también lo que de verdad deseas hacer.
Ante esta situación muchos de nosotros lo que hacemos es dejarnos llevar, mas o menos marcamos unas directrices de lo que no queremos por experiencias vividas, pero por lo demás, probamos todo lo que se nos ponga delante, aprendiendo de nuestros límites y enorgulleciéndonos de nuestros logros.
Si tenemos suerte daremos con la oportunidad que nos ponga retos todos los días, que nos haga sentirnos realizados. Poco son los que realmente pueden ver el potencial de alguien que esta empezando, siempre es mejor no correr riesgo y alegar la aclamada experiencia para que la persona sea instantáneamente productiva, pero ¿esa productividad perdura en el tiempo? ¿sería lo mismo con una persona sin experiencia que ni ella misma sabe el potencial que tiene?
No todo el mundo tiene esa suerte, algunas veces el dejarse llevar y la poca experiencia hace que caigas en el trabajo que, desde el momento que lo aceptas, sabes que no vas a querer trabajar más en él.
Consigues salir de ahí, vas con la poca experiencia todavía, pero con desconfianza y te das cuenta que es algo mejor de lo que tenias antes pero que tampoco dista mucho. Entonces tu mente empieza a ser practica y calculas “voy a dar el 100% pero si veo que no me convencen bajo mi desempeño”.
Y así, de repente, es como se pierde talento, compromiso e ilusión.
Si te sientes identificado con esta situación, no estas solo, aún no tengo el suficiente conocimiento para darte unas palabras de aliento, pero tengo la esperanza que todo cambiará, que los comienzos son duros pero que siendo constante todo llega.
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