Semana Santa de Zamora

Todos pensareis, pero… ¿Semana Santa no es hasta finales del mes que viene?
Sí, pero en una ciudad como Zamora el ambiente semanasantero se huele desde hace unos meses.
Vas por la ribera del Duero dando un paseo a partir de las ocho de la tarde, y tienes la banda sonora de trompetas y tambores ensayando el paso; así es Zamora
Vas por la zona centro y te encuentras con que en una tienda donde venden los trajes de los cofrades tiene una cola de media hora o más esperando a que te atiendan; así es Zamora.
Hablar con los amigos y que alguno suelte la típica frase «este año las vemos todas (las procesiones)» y tomarlo como un reto personal, los cuatro que de verdad queréis hacerlo porque siempre se raja algún cagao que prefiere aprovechar las vacaciones para dormir (no sabe lo que se pierde); así es Zamora.
Sigues caminando por el centro y te das cuenta que hay mucha gente congregada a las puertas de alguna iglesia y seminario, y como todo zamorano que lo ve piensas, seguro que es algún ensayo de alguna cofradía. 
Tus dudas se resuelven porque algún familiar ha ido a verlo, conoce a alguien que este ensayando o simplemente conoces a alguien que forma parte del coro, así es Zamora.

Pero por si te había quedado alguna duda, como todas las mañanas, entras en el periódico y te encuentras esto:
Se resuelven todas tus dudas y te hacen recordar los pelos de punta que se te ponen siempre que los ves en directo con la luz tenue y sus peazo de voces.
Y para acabar, también lo notas el ambiente semanasantero, en que el noticiero lleva meses persiguiendo las reuniones de las cofradías, hablando con los de siempre haciendo una propaganda aburridísima sobre la importancia de la Semana Santa de Zamora, y no se dan cuenta, que eso a los zamoranos no se lo tienes que decir, son muy conscientes de ello. 
También ceden su corto espacio a la eternísima discusión de que si el Museo de Semana Santa debería cambiarse.
Ver que el cartel de Semana Santa existe casi desde antes de navidades y lo llevan publicitando desde entonces.
Y por último, ver los distintos traslados de pasos o exposiciones para que los amantes de la Semana Santa de Zamora tengan todavía más ganas de que llegue el traslado del Nazareno de San Frontis y con él, empiece la Semana Santa de Zamora.
No me mal interpretéis, soy atea pero soy zamorana, me doy cuenta del ambiente especial que existe en esa semana en Zamora, ver a todos los turistas en las primeras filas para verlo bien y sacar las mejores fotos para el recuerdo, los jóvenes del botellón de Jueves Santo y la mítica «procesión de los borrachos».
Ver a los zamoranos corriendo con el capirote e intentando no caerse con la túnica, para llegar a tiempo y colocarse en la fila donde siempre y poder dar garrapiñadas a los conocidos que anteriormente les avisó por donde salía. 
Ver los quioscos que no «ganan para pipas», los puestos de garrapiñadas, los bares con el dos y pingada y las sopas de ajo, y la churrería Malu que no da abasto con su chocolate con churros para llevar.
Ver los infinitos puestos de las palmeras de la Borriquita, la procesión de los niños que se convierte en el pase de modelos de las madres.
Los zamoranos como yo, que nos gusta ver las procesiones, corriendo con el programa en mano, calculando: «si la vemos aquí (poner calle del casco antiguo) después vamos por aquí (calle que rodea el casco antiguo y la recorres corriendo) y podemos ver la otra aquí (otra calle del casco antiguo)».
O también ir a casa hacerte un bocadillo para cenar viendo la procesión y no tener que andar corriendo para pillar el sitio donde siempre la ves; porque sí, es la semana de las costumbres, y cada zamorano o grupo de amigos tiene su sitio favorito para ver cada procesión, teniendo en cuenta el lado por el cual sale algún amigo o conocido, y eso no se lo va a quitar nadie. 
Salvo que tengas prisa y no puedas verla donde siempre, que vas al principio para poder llegar a lo que tengas que hacer.
Pero no nos engañemos, todos sabemos que si tienes algo que hacer esa semana que no sea ver las procesiones es total y absolutamente en contra de tu voluntad.
Y así es la vida de un zamorano desde hace unos meses hasta el domingo de resurrección, el día más deprimente de toda la Semana Santa porque todo vuelve a la normalidad.

Foto: Aida Macías. https://www.flickr.com/photos/aidamaco/

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